Si el corazón tuviera un botón que dijera “borrar”
Y su efecto fuese inmediato,
Arriesgaríamos nuestros sueños por las calles,
Sin este miedo insensato a perder…
Porque el que calla otorga pero el que otorga no calla,
El que avanza conquista y el que huye… pierde…
Pero prefiero morir de pie arriesgando el alma,
A morir truncado en una obscura habitación,
Preso de mis miedos, del que dirán y del amor,
Que asusta, si, pero prefiero haber vivido muriendo,
Que muriendo sin poder vivir…
viernes, 26 de noviembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
Este es nuestro cuento
Me senté a pensar…
El pasado, lo que fue, lo que es y quizá pensé en mañana también,
Pensé hasta sentir mis parpados pesados
Y entonces descansé…
Otro nuevo día llegó de la mano de un ave,
Con voz de canario, plumas de cisne y picardía de gorrión,
Ayudado por el viento del Aconcagua,
Mitigado por las planicies del sur…
Cuando de la aurora vi nacer el sol,
Todo lo que comía tenia sabor a respuestas,
Y lo que miraba me recordaba a vos,
Lo que dejaba en el camino… no me recordaba a nada,
Sólo que por ahí no debo volver a ir y sólo eso…
Cuando de repente de un arroyo,
Vi mi imagen pasar… o fue mi reflejo, aun no lo sé…
Pero…
Me sentí tan bien, tan lejos, tan al sur,
Tan tibio, tan inverosímil…
Me senté a pensar…
El pasado, lo que fue, lo que es y quizá pensé en mañana también,
Pensé hasta sentir mis parpados pesados
Pero esta vez no pude dormir…
Y entre mis perturbados pensamientos,
Reinó la oscuridad en mi mente,
Pero por mas inmensa que haya sido…
Jamás, jamás, pudo apagar la luz de tus ojos en mí,
Y será un relato fantasioso pero… no me importa,
Porque este es un cuento,
Muy tuyo, tan mío, y ni el más sabio escritor puede alejarnos,
Porque entre la ficción y lo siniestro,
Los pétalos de las flores desfilan entre valles insolentes,
Siendo testigos del infinito, del mar, mis sentimientos,
Tu sonrisa y ese recuerdo eterno de que, este... es nuestro cuento.
El pasado, lo que fue, lo que es y quizá pensé en mañana también,
Pensé hasta sentir mis parpados pesados
Y entonces descansé…
Otro nuevo día llegó de la mano de un ave,
Con voz de canario, plumas de cisne y picardía de gorrión,
Ayudado por el viento del Aconcagua,
Mitigado por las planicies del sur…
Cuando de la aurora vi nacer el sol,
Todo lo que comía tenia sabor a respuestas,
Y lo que miraba me recordaba a vos,
Lo que dejaba en el camino… no me recordaba a nada,
Sólo que por ahí no debo volver a ir y sólo eso…
Cuando de repente de un arroyo,
Vi mi imagen pasar… o fue mi reflejo, aun no lo sé…
Pero…
Me sentí tan bien, tan lejos, tan al sur,
Tan tibio, tan inverosímil…
Me senté a pensar…
El pasado, lo que fue, lo que es y quizá pensé en mañana también,
Pensé hasta sentir mis parpados pesados
Pero esta vez no pude dormir…
Y entre mis perturbados pensamientos,
Reinó la oscuridad en mi mente,
Pero por mas inmensa que haya sido…
Jamás, jamás, pudo apagar la luz de tus ojos en mí,
Y será un relato fantasioso pero… no me importa,
Porque este es un cuento,
Muy tuyo, tan mío, y ni el más sabio escritor puede alejarnos,
Porque entre la ficción y lo siniestro,
Los pétalos de las flores desfilan entre valles insolentes,
Siendo testigos del infinito, del mar, mis sentimientos,
Tu sonrisa y ese recuerdo eterno de que, este... es nuestro cuento.
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